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miércoles, 16 de diciembre de 2009

Cambiando de look

Caminando por Plaza Lavalle, recordé su historia,... Plaza Lavalle comenzó sus días como quinta, llamada el Hueco de Zamudio (nombre del dueño). En este hueco se refugiaba gente muy poco respetable, mas que nada delincuentes. .. pues... ironías de la vida..parece que la cosa no ha cambiado mucho, teniendo en cuenta que sobre un lateral está el vulgarmente llamado "Tribunales" , cargado de expedientes.. de ladrones y criminales ..

Levanto la vista y en una de sus esquinas resplandece un hermoso mirador que jugó a cambiar su look allá por los 90, miràndose en nuevos espejos ..Seguramente pasaron por esa esquina un montón de veces... se los presento... es el Mirador Massue en la esquina de Talcahuano y Tucumán


Su historia es simple ..comenzó sus dias en 1909, siendo parte de un edificio de renta, construido para el acaudalado David Costaguta por el arquitecto francés Afred Massué. En la planta baja de ese edificio, funcionaba el "Bar Fuji", atendido por japoneses, que por su cercanía al Palacio de Justicia, operaba como punto de encuentro. De gran valor arquitectónico, era uno de los más extravagantes edificios de Buenos Aires, sobre todo por su torre en forma de “templete griego”, sobre una cúpula de pizarra rojiza. La torre ornamentada rodeada por cuatro caras de seres mitológicos y cuatro rostros femeninos, circundando al mirador motivos florales y escudos, ornatos tan característicos del movimiento arquitectónico art nouveau que marco la ruptura con el . 

Pasaron los años y ante la falta de mantenimiento, el inmueble se fue deteriorando, el edificio de renta dejó de ser funcional y rentable .En 1989 se vende y comienza su demolición parcial , para dar inicio a un edificio de oficinas de 11 pisos con dos subsuelos y locales en planta baja, decidiendo conservar la pintoresca torre ubicada en la esquina con su mirador de estilo art nouveau formando parte ésta de una moderna edificación vidriada ,conjugando asi dos estilos netamente contrapuestos. 
 

Las opiniones entre mis colegas están divididas, algunos no aceptan la conjunción de estilos, otros aplauden el buen diseño, de una manera u otra lo importante es que no se haya demolido totalmente y hoy podamos gozar entre enredaderas reptantes y formas ondulantes de una buena parte del original edificio de principios  del siglo XX.

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