Arq. Liliana Adamo, en Google+

lunes, 12 de abril de 2010

No es Isla, ni es negra...ISLA NEGRA

En abril del 2009 transité el sur de Chile y por supuesto no podía faltar la visita a Isla Negra.......¡¡que lugar magnífico!!,
Todas las viviendas destilan en principio , a través de sus objetos la personalidad de sus ocupantes, dejando su impronta, sin importar lo formal de las mismas , e Isla Negra no escapa a ese concepto ,no por la arquitectura en si, sinó por el contenido y la esencia de los objetos que Neruda fue reuniendo en esa hermosa casa.....
Una lástima después de tener días espectaculares, el día nos falló...la "baguada marina" no quiso levantar y nos envolvió en la bruma de Isla Negra....¡¡ para los que la conocen coincidirán conmigo....¡¡que lugar mágico!!, .....
Pablo Neruda –Nobel chileno que además de poeta fue "navegante en tierra", diplomático, barman, político, anfitrión y constructor, nacido en Parral en 1904 y muerto en Santiago hace 35 años– se casó tres veces, tuvo una hija y cuatro casas en las que se rodeó de decenas de miles de objetos comunes y curiosos con los que creó universos cotidianos tan ricos como su mundialmente célebre poesía.
Un recorrido algo más exhaustivo por las tres últimas casas del poeta –Isla Negra, La Chascona (la despeinada, así llamaba a Matilde Urrutia) y La Sebastiana– agregarían una buena suma de detalles que las convirtió en escenografías de una historia al menos peculiar, siendo que Isla Negra fue la única que no fue saqueada,a su muerte, conservando todos sus objetos.
El emplazamiento y las vistas son espectaculares, todo en Isla negra tiene relación con el Mar, la pasión de Neruda
Desde la cama de su dormitorio , y su último lecho de muerte , la vista es magnífica .. los peñones negros , el mar rompiendo en ellos.. y el cielo fundiéndose en el horizonte

Por doquier elementos marinos, anclas , peces, barcas, animales mitológicos marinos



Para los arquitectos Calderon y Folch, son los objetos los que permiten que esta arquitectura adquiera su máxima expresión: “Es cuando el poeta irrumpe y despliega su universo cuando las casas estallan en su propia celebración y se convierten en irrepetibles”.

La casa en si no tiene una arquitectura diseñada desde un principio todo lo contrario nace de unas pocas habitaciones, simples,para luego ir extendiendose, desarrollandose ,creciendo, en sucesivas etapas...de a poco, como diría Neruda..."como la vida", a fin de albergar sus magníficas colecciones
En Isla Negra creó su refugio, del que hoy podemos ser partícipes a través de un viaje por esta casa-museo


Una viga de madera a la entrada, en ella la frase: "Regresé de mis viajes, navegue construyendo la alegría, Pablo y Matilde, 1939".
Al lado, una locomotora de 1830, parte en homenaje a su padre ferroviario,..y capricho que fue remolcado con bueyes y jeeps desde un aserradero lejano, por recordarle además a su ruidoso amigo y padre literario Walt Whitman.
El símbolo netamente "nerudiano", corona la casa y el patio lateral...y como siempre la refernecia al mar...el astrolabio envolviendo a un congrio
Y así se empieza esta travesía por el interior..(se accede por la planta inferior, detrás de las ruedas).y no permiten sacar fotografías interiores, solo a través de los vidrios,desde el exterior.. (no es justo, hay tanta riqueza de objetos en su interior)
Ya al interior, el tiempo pareciera detenerse. Una colección de máscarones de proa que datan del 1750 al 1850 se desprenden de las paredes, la más llamativa y su preferida, María Celeste, que al poseer ojos de vidrio con el reflejo de la chimenea pareciera llorar. Según el poeta, ella extrañaba el mar, esa era la causa de sus lágrimas de invierno.

En Isla Negra Neruda escribió la mayor parte de su obra. Es también donde se encuentra la más grande colección de objetos, ese mundo paralelo a su legado lírico que él se resistía a definir como colección, pues se autoproclamaba un “cosista”, lo que quedó registrado en la Oda a las Cosas:
“Amo las cosas, loca,/locamente./ Me gustan las tenazas,/ las tijeras,/ adoro/ las tazas,/ las argollas,/ las soperas,/ sin hablar, por supuesto,/ del sombrero.// (....) Yo voy por casas, /calles,/ ascensores,/ tocando cosas,/ divisando objetos/ que en secreto ambiciono:/ uno porque repica,/ otro porque es tan suave/ como la suavidad de una cadera,/ otro por su color de agua profunda,/ otro por su espesor de terciopelo.//”
Neruda decía que en casa tenía juguetes pequeños y grandes, “sin los cuales no podría vivir”. En Isla Negra hay inventariados más de 3.500 objetos puestos para reflejar ninguna pretensión más que la de rodearse de todo aquello que le fuera posible poseer. Mascarones, botellas de las más diversas formas, llaves, diablillos de cerámica mexicanos, cuadros, tarjetas postales, revistas, recortes, cartas, barcos, brújulas, platos, copas, figuras de madera, de greda, de cerámica, fotografías, esculturas, adornos, cubiertos, insectos, relojes, estribos, guitarras en miniatura, pipas, guateros de loza, instrumentos de navegación.




Su amor a Isla Negra queda reflejado descansando eternamente cara al mar junto a su gran amor Matilde Urrutia.

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