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sábado, 3 de marzo de 2012

UN LUGAR PARA LA HIGIENE Y LA INTIMIDAD "EL CUARTO DE BAÑO" (parte 2º) .


Y siguiendo con la segunda parte del tan higiènico tema ......La Buenos Aires colonial tambièn tuvo que resolver el problema sanitario, la ciudad toda, era una letrina olorosa culpa de la basura y de las "bacinillas" que cargadas con orines y otras yerbas y al grito anunciador, regaban las porteñas calles. El Virrey Vertiz, trató de mejorar la situaciòn prohibiendo dicha acciòn como tambièn la de arrojar desperdicios a la via pùblica,.. pero con muy poca suerte... no lo logrò. Claro ejemplo de ello fue la Plaza de Mayo, un enome basural hediondo pudrièndose al sol

En general el agua usada en las viviendas provenìa del Rio de la Plata, trasladada y comercializada por aguateros, y de los aljibes donde se almacenaba el agua de lluvia. Generalmente la letrina se ubicaba en uno de los patios mas alejados de la casa, conviviendo con los corrales

En esa época la gente también se lavaba, aunque de una forma muy distinta a como lo hacemos ahora. Al no tener el cuarto de baño como hoy lo conocemos, todas la tareas par higienizarse se tenían que hacer con objetos móviles, además de ser todo mucho más trabajoso, había que acarrear, almacenar y calentar el agua y luego del uso, tirarla. Es así como se usaban las vasijas para el aseo, de fuerte herencia española , como la jofaina o palangana, el aguamanil y la jarra para echar agua, quizàs algunos recordamos haberlas visto aùn en los dormitorios de nuestros abuelos.

En cuanto a las visitas sanitarias, llamadas "aguas menores y mayores", eran realizadas en los llamados "vasos de noche o bacinillas", que al grito de "agua va" eran vertidas en las calles. Estos recipientes se presentaban en color blanco o con elaborada decoraciòn, pudièndo ser de materiales variados como, loza, chapa esmaltada y porcelana .Como curiosidad el Museo de la Ciudad cuenta con una de diseño realmente extraño, en la base la bacinilla tiene una caja de mùsica que comienza a sonar cuando alguien se sienta en ella (que entretenida situaciòn !!). Con el transcurso de los años la llegada del agua corriente y los sanitarios fueron hacièndo a los baños màs còmodos y funcionales


Pero los intentos de mejorar la calidad de vida en este tema fallaron hasta llegar a 1829, cuando el Ing. Carlos Enrique Pellegrini, propone la creaciòn de un sistema de distribuciòn y bombeo del agua proveniente del rio de la Plata. Es asì que se llega màs tarde al sistema de agua  que iba desde la zona de Recoleta hasta Plaza Lorea donde un tanque aprovicionaba del necesario lìquido principalmente a las locomotoras de la Estaciòn del Ferrocarril del Oeste , ubicada donde se levanta actualmente el Teatro Colòn, beneficiando asì con agua segura a los vecinos de la zona.
Como  comentè en el anterior archivo fueron los ingleses los que aportaron la mayor cantidad de innovaciones con respecto a los artefactos sanitarios y sistemas cloacales. En 1870, los inodoros llegaron a Buenos Aires, pero fue  recièn en 1887 cuando se afianzò su uso ya que la comuna obligò a instalarlos en viviendas, comercios y lugares pùblicos
La industria nacional creò sus propias marcas, comercializando dichos artefactos en los barrios. Locales con nombres como “La Higiene Moderna" , de la firma Heinlein y Cía , que tenìa su lugar de venta y exposiciòn en el actual "Edificio de la Inmobiliaria, Av de Mayo 1402". ofrecìan su propia marca nacional "Iris" , cuya curiosidad eran los nombres de los bidets, rio Pilcomayo, Orinoco o Tiber. En las grandes tiendas como Gath y Chaves se vendían artefactos complementarios para los baños, como bidet portàtiles , calentadores a alcohol o elècticos que se instalaban en el cuarto sanitario. La llegada de otros elementos como  las placas vitrificadas para los revestimientos, el papel higiènico o el gas este ùltimo a partir de la segunda mitad del siglo XX ,dotaron  a los tan necesarios cuartos de una mayor comodidad
 
El Museo de Aguas Corrientes de Buenos Aires, atesora màs de un millòn de planos de casas particulares construìdas a partir de 1886, que permiten reconstruir la arquitectura de la ciudad a fines del siglo pasado, al igual que la copia de todos los artefactos sanitarios inodoros, bidet, lvatorios, vàlvulas y demàs elementos que debìan ser aprobados por el ente antes de su comercializaciòn e instalaciòn.  


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