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martes, 11 de noviembre de 2014

Teatro Nacional Cervantes "La visita de los Guerrero"

 
Siguiendo con el programa de "Visitas a lugares emblemáticos de la Ciudad", esta vez fue al Teatro Nacional Cervantes. Lo hicimos de una forma bastante inusual. El teatro tiene una obra que se llama "La visita de los Guerreros", donde sus "fantasmas" invitan a recorrerlo y cuentan su historia, en son de comedia humorística, con un final participativo y muy emotivo.


A principios de siglo XX, la pareja de actores Maria Guerrero y Fernando Diaz de Mendoza (Conde de Balazote y Grande de España), deciden construir en estas tierras por las que sentían gran afecto, no sólo una sala de espectáculos sino un monumento de belleza a la gloria del arte español.Es así que nace el Teatro Cervantes. Ubicado en la confluencia la calle Libertad y la Av Córdoba (CABA) adquirieren el terreno a un particular y el diseño y la construcción  loaencargan  a los Arqs. Aranda y Repetto .
  
El proyecto comenzó en 1918, la construcción en 1920 y el 5 de septiembre de 1921, fue inaugurado. Los Guerrero debieron acudir a aportes de amigos acaudalados , para poder finalizarlo
Hay una "Breve historia del edificio", escrita por el arquitecto Lucas Pedro Berman, que resulta muy clara cuyos tramos principales transcribo aquí
Escribe el arquitecto Berman: "La fachada central del edificio es una réplica de su par de la Rectoría de la Universidad de Alcalá de Henares, obra del arquitecto Rodrigo Gil de Hontañón, realizada entre 1514 y 1533, fiel a las características del Primer Renacimiento, más conocido como estilo plateresco español  Con especial gusto ecléctico, las columnas de la sala y el vestíbulo son réplicas de las pilastras monumentales del convento de San Marcos, de León. Las balaustradas de los palcos reproducen las rejas de la Casa Consistorial de Salamanca. Otras barandas son tramos de las rejas de la Capilla de los Reyes Católicos, en la catedral de Granada. A su vez, las verjas exteriores son similares a las de la Casa del Greco, en Toledo, y la alfombra del gran foyer, ubicado en el primer piso, reproduce una que por entonces se encontraba en la sala María Luisa del Palacio Real de Madrid".
"La decoración fue resultado de la colaboración de talleres de varias ciudades españolas. Valencia aportó damascos y azulejos; Sevilla, los azulejos y bargueños en antepechos; Lucena, candelas, velones y farolas; Ronda, puertas de palcos, copias de la Vieja Sacristía; La Bisbal, en Tarragona, losetas rojas para los pavimentos; Barcelona, la pintura del techo de la sala mayor, que reproducía, pintado sobre seda (por lo cual, literalmente se hizo humo en el incendio de 1961) el Torreón de Murcia; Madrid, tapicerías, cortinados, el telón de boca, bordado con el escudo que a Buenos Aires dio Juan de Garay" (el original sufrió daño en el incendio y fue reemplazado por uno similar, que se ve hoy). Añade Berman; "Una lección de artesanía española, cuidadosamente trasladada con detalles muy estudiados, fue la disposición de los antepalcos. Estos reproducían una antesala «a lo Felipe IV»: banco de respaldo abisagrado y cestería de hierro, bargueños de nogal y espejo con marco de madera"..
El propio rey Alfonso XIII, ordenó que todo buque que estuviera destinado a este puerto, transportara los elementos que el teatro requería, tal era la emoción que el proyecto despertaba hasta en la mismísima corte.
 
 

En total fueron unas 700 personas, entre artistas y obreros, que llevaron a cabo la empresa.  Pero la familia Guerrero-Mendoza , no pudo sostener el teatro y es gracias a su relación con Regina Pacini de Alvear que  el entonces Presidente de la Nación Don Marcelo Torcuato de Alvear, decide adquirir para todos los argentinos  y  en subasta ,el emblemático teatro El mismo pasó a formar parte del patrimonio nacional; designándoselo como “Cervantes”, en homenaje al “Príncipe del habla castellana” (María Guerrero se opuso a que llevara su propio nombre).
 
 
Durante 1961, un incendio destruyó parte de una edificación secundaria sobre Av. Córdoba. Comenzó entonces una remodelación, a cargo del estudio del Arq. Mario R. Alvarez y Asociados, que duró hasta 1968. Con ella se lo modernizó y se le agregó el anexo donde se ubican talleres y camerinos.
/Allí  se encuentra la imagen, que encargara la propia María Guerrero a España, de “Nuestra Señora de las Nieves”, co-patrona de Buenos Aires, realizada en azulejos y cuya leyenda reza: “A nuestra Señora de Nieva especial defensora de rayos y centellas”.
En 1971, se lo reinaugura con la misma obra de Lope de Vega, “La Niña Boba”, y con un nuevo telón de boca, (el original se perdió durante el siniestro), realizado por las Hermanas Adoratrices en terciopelo rojo y con hilos de seda y oro; el motivo central, el escudo de la ciudad.
El edificio cuenta con pequeñas salas, la Luisa Vehil. la Orestes Caviglia y con Escuela-Instituto para estudios de teatro, Museo, Archivo y Biblioteca.


Fuente: La fachada prisionera (la Nación)

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