Arq. Liliana Adamo, en Google+

jueves, 15 de enero de 2015

EL HIPODROMO ARGENTINO DE PALERMO

*(Este archivo es a solicitud del Sr. Santiago Castro)
- Los pura sangre se muestran nerviosos en la gateras esperan el campañazo y la orden de largada que sale desde un altavoz. Seguido esto por el particular relato de lo que va ocurriendo en la pista, que se confunde primero con el murmullo y luego con el ensordecedor griterío que llega desde las tribunas, cuando los caballos toman la recta. La euforia dura poco, luego llega la alegría, cobrando en las ventanillas o la amargura de los perdedores que rompiendo los boletos comienzan a estudiar la próxima carrera. La secuencia se sigue repitiendo, el episodio de la carrera, es intenso y breve, puede durar entre un minuto y excepcionalmente tres. Esto claro, ocurre en nuestro tradicional circo turfistico : EL HIPODROMO ARGENTINO DE PALERMO. ------Su inicio no resulta nada glamoroso nace con el culto por las competencias equinas, carreras cuadreras, que cultivaban los gauchos y algunos señoritos ingleses. Llega a la gran ciudad para instalarse definitivamente desde la segunda década del 1800 , donde las competencias se trasladaban desde las zonas campestres para correrse en la "Quinta de Reid" en Barracas y luego en la "Quinta de Wite". Tenían mucha aceptación y reunían gran cantidad de público, y aunque no funcionó con mucha regularidad, en 1857 se construye ,el llamado "Hipódromo de Belgrano" en lo que en la actualidad comprenden las calles Olazabal, Cramer, Melián y Pampa Este circuito cerró en 1875 dando lugar en el Parque Tres de Febrero, en los terrenos linderos a los que habían sido los alfalfares de la quinta de Juan Manuel de Rosas, sobre la entonces avenida Vértiz, la construcción del Nuevo Hipódromo Argentino El Turf, el deporte de los reyes tuvo su época de esplendor en los primeros años del siglo XX, donde la concurrencia a los palcos del Hipódromo funcionaba como una vidriera perfecta para mostrarse, ser visto y actuar socialmente.
Las fotos de esos años muestran la elegancia de damas de largo o con miriñaque y sombrilla, y señores de riguroso traje y sombrero, en muchos casos, el bombín llegado de Europa. Eran, obviamente, los socios del Jockey, que ocupaban la tribuna oficial, claramente diferenciada de la popular. Pronto, el folklore turfístico las rebautizó, como pelús (por pelouse , en francés, césped) y perrera, respectivamente. El tiempo se encargaría de democratizar esos sectores, mezclando distinguidos amantes del show equino con simples "burreros" que soñaban con "salvarse". .
La construcción se realiza a través de un convenio entre la Municipalidad de Buenos Aires y la Sociedad Hipódromo Argentino (SHA), que desde 1888, tenía la posesión del terreno. Con la dirección de Néstor Paris, el nuevo edificio, recrea el refinamiento de la Belle Epoque y la sofisticación de la aristocracia porteña. que incluía una tribuna para 1600 personas y 40 palcos para familias . La fecha de inauguración fue pactada para el 23 de abril de 1876, pero una torrencial lluvia y el anegamiento total de la pista hizo que se trasladara al 7 de mayo Como ámbito en el que se "vive" un espectáculo masivo, nuestro circo turfistico es el más antiguo del país. Posee una jerarquía comparable con la que ostentan los de mayor reputación en el mundo, como Longchamps, en París, y los muy antiguos de Ascot y Epsom, en Inglaterra, que datan del siglo XVIII. Pero con una clara ventaja respecto de ellos, al estar situado a poca distancia del centro de la ciudad. Fueron frecuentadores asiduos de Palermo, presidentes, como Pellegrini, Roca, Figueroa Alcorta, Yrigoyen, Alvear y Castillo, y figuras del jet set porteño, como Saturnino Unzué, Benito Villanueva o Joaquín de Anchorena. Y entre ellos, con pareja asiduidad, se acomodaba un cantor que alcanzaría fama mundial: Carlos Gardel. Pero también se les vio desfilar por sus arenas a los más grandes representantes de la actividad turfística, como los brillantes jockeys: Domingo Torterolo, Máximo Acosta, Irineo Leguisamo, Marina Lezcano, y los gloriosos pura sangre, Old Man, Botafogo, La Mansión, Yatasto y Lunático, propiedad este de Carlos Gardel En 1885 se corrió la primera versión del clásico Gran Premio Nacional (Derby Argentino) en presencia del Presidente de la República el General Julio Argentino Roca. Los caballos debían cubrir una distancia de 2.500 metros de pista. En aquella primera carrera resultó vencedor el caballo Souvenir, bajo la monta de un jinete uruguayo de tan sólo 11 años.
(antigua Tribuna oficial)-------- En 1908 la Tribuna Oficial fue reemplazada por una construcción de estilo neoclásico, la cual permanece hasta el día de hoy con capacidad para 2.000 personas, obra del Arquitecto francés Faure Dujarric y tres años más tarde, en 1911, fue construída la Confitería París
La pista de Palermo mide 2.400 mts y es considerada una de las mejores del mundo. El singular sistema de drenaje permite correr bajo cualquier condición climática, aún después de intensas lluvias.
Originalmente el sistema de largada consistía en un abanderado que daba la largada con al grito de "¡Vamos!".. a través del tiempo y con distintos sistemas se llega en 1947 al Photochart, un sistema de ojo eléctrico que fotografia el momento exacto en que los caballos cruzan el disco de llegada. En 1953, el Hipódromo de Palermo, pasó a denominarse Hipódromo Argentino de Palermo. Posteriormente, en 1971 se ilumina la pista, permitiendo extender el horario de carreras hasta la noche. Aún hoy a pesar del deterioro de los años transcurridos, y las modificaciones se puede disfrutar del conjunto palaciego de sus tres tribunas rodeadas de jardines junto a una importante oferta gastronómica.. Para conocerlo se puede ingresar al edificio de la Tribuna Oficial, el mas pequeño y ornamentado de todos, se debe pagar entrada y llevar ropa adecuada, el glamur aun existe. Se puede deambular por las instalaciones subir hasta los palcos de lujo y conocer también la tribuna Especial y la Paddock, de acceso libre y gratuito. Desde la vereda se puede conocer los boxes y por la redonda de exhibición, que es el pequeño recorrido que realizan los caballos junto al jockey antes de dirigirse a las gateras de salida. Y como los tiempos entre carrera y carrera son largos, hay tiempo para disfrutar un rico café en la coqueta confitería La París o degustar algo en el restaurante Tucson o en le Tribuna Oficial con excelente vista a la pista ----Fuente: Contenido y fotos de la Web.

3 comentarios:

  1. espectacular el pedido de Castro.
    Cómo andan todos en el Blog de Liliana?
    Qué temaso!...si habré apostado a mis caballos favoritos.Si habré perdido plata!!
    Pero: quien me quita lo galopado??
    Aníbal.

    ResponderEliminar
  2. Hola Liliana .Ud. es una Reina.Mire que acordarse de lo que le pedí...bueno me siento muy honrado.

    Santiago Castro.

    ResponderEliminar
  3. Aníbal ¡¡que épocas !!!Santiago.. seré lenta , pero no me olvido los pedidos.
    Conoci Palermo con el que es ahora mi esposo fuimos a ver un Gran premio, creo que un 25 de Mayo.. lo comico es que de repente mi esposo desapareció.. al rato aprecio , la carrera se corrió y veo que el salta de alegría.. había jugado y ganado... pero jugó un solo boleto, lo quería matar, uno solo !!..nos alcanzó para un rico te con torta en The Horse

    ResponderEliminar

Deja aquí tu comentario.

Seguidores